Aprendizajes de mi divorcio

Por: I.S. (Italia)

El día que mi ex marido y yo decidimos divorciamos fue agridulce. Sentí el inmenso alivio por finalmente haber tomado una decisión que llevaba en proceso durante mucho tiempo, y en mi interior sabía que era lo que tenía que hacer. Por otro lado, me invadía una sensación fuerte de pavor sobre cómo iba a afectar esta decisión a mis hijos, además de estar invadida por el sentimiento de culpabilidad.

Fue después de esta decisión cuando empecé a desenredarme a mí misma, pasando por diferentes ideas y creencias sobre mí misma y sobre mi entorno. Echando la vista atrás, puedo decir que este “desenredo” me llevó años, tanto tiempo como el que había requerido deshacer mi matrimonio, que durante 12 años construí. Seguía en este camino de introspección y descubrimiento personal, mientras también soportaba todo el duelo que procedía del divorcio. De alguna manera, todo este trabajo interior me ayudó a ver la luz mientras afrontaba todo aquel dolor, ya que me daba esperanza y sensaciones esperanzadoras a las que poder agarrarme en aquellos momentos difíciles. Aunque me di permiso para vivir todo ese duelo, me mantuve muy centrada en trabajar sobre mí misma y en aprender de la situación.

El primer área que afloró mientras tiraba del hilo fue la comunicación. Me di cuenta de que me costaba muchísimo expresar mis necesidades, puesto que intentaba evitar el conflicto con los demás a toda costa. Según escribía sobre todo y me hacía preguntas muy directas al respecto, llegué a la conclusión de que si evitaba el conflicto con los demás, acababa entrando en conflicto conmigo. Y esta es la situación imposible de aguantar, ya que, cuando hay conflicto con uno mismo, hay malestar. Es este malestar el que creo que acaba desgastando el cuerpo y potencialmente nos puede llevar a enfermar. Desde aquel momento me prometí estar alineada siempre conmigo misma, aunque me pueda llevar a tener un conflicto con alguien.

Mi desenredo pronto me llevó a cuestionar mi profunda necesidad de agradar a los demás. De manera muy similar a mi problema de evitar conflictos, era muy consciente de que estaba enfocada en que la gente que quiero estuviese contenta conmigo, en vez de considerar si estaba satisfecha conmigo misma. Comprendí que, derivado de esto, en ocasiones adoptaba ciertos objetivos y comportamientos que ni siquiera eran míos, y que discrepaban conmigo misma. Esto creaba una ansiedad y angustia que podían evitarse y, en mi resolución de no entrar en conflicto interno, empecé a enfocarme primero en agradarme a mí misma.

Y, por último, mientras me desenredaba hasta lo más profundo dentro de mí, llegué a un fuerte sentimiento de responsabilidad sobre el bienestar de mis hijos. Ponía muchísima presión sobre mí misma al respecto, lo que me pesaba mucho y estresaba. Pensé mucho sobre esto para comprender que muchas de las cosas de las que me preocupaba ni siquiera estaban bajo mi control, y esto no tiene ningún sentido. He estado trabajando para dejar ir las cosas que no puedo controlar.

“Desenredarme” me ha llevado a una versión de mí que es mucho más alegre y feliz y, aunque este camino fue duro, aprendí lecciones de incalculable valor mientras caminaba.

Comentarios:

Un comentario en “Aprendizajes de mi divorcio


Jessica
1 febrero 2021

Qué mensaje tan potente para nosotros, I.S. ! Y que aprendizaje tan profundo has tenido. Muchas gracias por compartir tu vivencia con todos nosotros. TÚ eres el héroe

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