Cómo superar depresión posparto

Por: C.D. (Kenya)

Siempre había querido ser madre. Me sentía atraída por los niños, por todos los niños. Siempre pensé que sería muy fácil lograrlo. No podría haber estado más equivocada.

35 años y finalmente embarazada. Desde el minuto uno, me sentí fatal. Todos los síntomas que se podían tener, los tuve. De pronto, 17 días antes de la cesárea, algo iba mal: me dijeron que mi bebé estaba muy angustiado y que yo tenía una infección bacteriana grave. 27 horas después, él había venido al mundo y yo estaba devastada. ¿Qué me pasaba? Nunca en un millón de años pensé que yo, que adoraba a todos los niños, sufriría depresión posparto.

Seis meses después, tras la terapia postnatal que me enseñó a amar a mi bebé, estaba mejor. Pero, en realidad, se necesitaron 5 años completos para formar ese vínculo maternal que es tan fácil para la mayoría.

Escuché las palabras de valor incalculable del terapeuta que me ayudó en el proceso, «entra en la habitación y obsérvalo … enamórate de tu hijo». Poco a poco dejé de intentar controlar cada momento de la vida de mi hijo, que me servía para enmascarar mis propios miedos y tristezas. Tiré las hojas de cálculo y la hiper organización por la ventana. Trabajé en esto todos los días. El resto era bastante estándar: medicación, una hora de ejercicio y amabilidad conmigo misma. El punto de inflexión se produjo al poder trabajar desde casa cuando mi hijo tenía alrededor de 5 años y medio. Estar en casa hizo que la maternidad fuera menos estresante para mí, y comencé a disfrutar aún más del proceso. Ser una madre más feliz favoreció un vínculo maternal más fuerte y feliz. Fue un proceso muy largo, pero ahora tiene 6 años y medio y es la mejor parte de mí.

Esta experiencia me enseñó a esperar lo inesperado … no hay nada garantizado. La maternidad es un milagro absoluto y algo para apreciar con todo el corazón. Cuando el instinto maternal no surge de forma natural, trabajar en él día a día lo hace increíblemente especial. Perdí a una niña a los 5 meses de embarazo cuando él tenía 3 años, y el año pasado me dijeron que ya no es posible tener más hijos. El vínculo con mi hijo no tiene precio. Mantengan cerca a sus seres queridos, siempre. El aspecto más importante que aprendí de esta experiencia es abrazar cada momento: bueno y malo, sin expectativas. Y estar presente. Estos son los mejores regalos que puede darse a usted mismo y a su hijo.

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