Desarrollar resiliencia en mi divorcio me preparó para la crisis COVID

Por: Natalie (España)

Todos pensamos que el 2020 ha sido el año más disruptivo de nuestras vidas. Pero quizás, si repasamos nuestra breve historia, encontraremos que hemos pasado años más difíciles. La muerte de un padre o una madre, algún familiar cercano, un divorcio…

En mi caso, yo creo que el 2013 fue el año terremoto. Fue el año en que firmé mi divorcio. Después de 20 años casada, los cambios fueron brutales. No solo emocionales, sino también económicos. Yo siempre digo que de esa crisis económica nunca me recuperé del todo. Mi nombre es Natalie y soy autónoma. Como buena freelancer, vivía con grandes altibajos de ingresos. A meses de mucho trabajo y dinerito, seguían meses más tranquilos donde había que apretarse el cinturón. Tener una pareja me daba estabilidad en esa montaña rusa en mi cuenta corriente. Decidir que se vivía mejor sin pareja me enseñó ese 2013 fatídico a ser como un junco. Crees que tocas suelo, pero luego eres capaz de volver a enderezarte. Siempre recuperarse, adaptarse, buscar nuevos clientes, organizarse, proveer los gastos, ahorrar. Creo que ese aprendizaje fue clave para gestionar lo que nos ha tocado vivir este 2020.

El 13 de Marzo yo tenía varios proyectos laborales en ciernes y una idea de transformar parte de mi casa para rentabilizarla de alguna manera.Cuando el mundo se paró y yo entré en cese de actividad tuve que devanarme los sesos para ver cómo salir adelante. Los meses de confinamiento fueron largos y duros para todos.

En mi caso, me sirvieron para para reflexionar sobre el modelo de negocio que quería desarrollar para la parte de la casa que iba a alquilar. Todo era nuevo. Los Airbnb habían cerrado de forma repentina, los extranjeros dejaron de venir a España. Yo pensé en situaciones que había visto en mis años de vivir en EEUU. Los pisos compartidos de toda la vida…..si, pero con una variante COVID. Había que implementar muy rápidamente nuevas propuestas habitacionales. Enseguida me di cuenta de que para poder alquilar bien un piso compartido, las habitaciones tenían que tener todas su propio baño, tenía que ser un co-living donde cada habitación fuera un pequeño microcosmos. Era un riesgo. Estaba pidiendo un préstamo, empezaba la obra y no sabía si iba a poder rentabilizarlo. Tras varios meses de mucho empeño y mucho esfuerzo, conseguí sacar mi pequeño inmueble al mercado el 1 de septiembre de 2020.

Entre medias, tantos negocios que cerraban, amigos que entraban en ERTE, yo pensaba que en este momento, las empresas que no hubieran hecho su transformación digital para acercarse a sus clientes online, lo tendrían que hacer de forma expeditiva. Los ríos revueltos siempre traen oportunidades. Durante los meses en que estuve llevando a cabo la obra, contacté con un cliente mío que se encontraba en esa tesitura. Necesitaba urgentemente hacer cambios. Su empresa, gracias a dios, estaba saneada. Así que el 1 de septiembre empecé a trabajar como colaboradora fija en una empresa española que tiene ramificaciones internacionales y clientes de muchas partes del mundo.

Después de 6 meses muy difíciles sin dinero y, a ratos también, sin salud (yo pasé el COVID el primer mes del confinamiento), ahora me encuentro agradecida de tener varias fuentes de ingreso. Mi sueldo y las rentas de mi pequeño experimento sociológico que, de momento, está funcionando muy bien. Todavía estoy tapando agujeros y pagando el préstamo. Mi equilibrio es frágil, pero esta experiencia de ave fénix me ha servido para mantener siempre el espíritu emprendedor, no dejarme llevar por la desesperanza.

Curiosamente, yo siempre he tenido mi lugar de trabajo en mi casa. Zona de despacho con ordenador, un pequeño plató para hacer fotos. Ahora que todo el mundo empieza a conocer lo que es teletrabajar, es decir trabajar desde casa de toda la vida de dios, yo hago el viaje inverso hacia un polígono industrial. Parece que me toca ir contracorriente. Solo puedo decir que en estos momentos lo hago con una sonrisa y enorme sentimiento de gratitud.

Comentarios:

3 comentarios en “Desarrollar resiliencia en mi divorcio me preparó para la crisis COVID


Raquel
14 enero 2021

Maravilla de heroina! Personalmente, NUNCA crei en esta paranoia, (solo q es una de esas gripes que afectan mas a quienes tienen menos defensas), no obstante nunca pense que seria tan grande,,,,Desde adolescente, comence a tomar clases de yoga, por razones de salud, y el bienestar despues de la primera clase fue ENORME (mas grande q el bicho de moda mundial, SI) Asi que, desde entonces (mas de medio siglo) sigo estudiando, enseñando, practicando Tecnicas Terapeuticas Naturales, a pesar de q hay mucho de «shopping» en esos temas, hay mucho de VERDAD, buenas ondinas; lo MEJOR esta llegando,,, Raquel (por ahora en Argentina)

    Jessica
    15 enero 2021

    ¡Gracias por leernos Raquel! Anímate a compartir tu experiencia para ayudar a los demás! https://uarethehero.com/es/comparte-tu-experiencia/

Jessica
1 febrero 2021

Qué capacidad de transformación y manera de reinventarte – muchas gracias por compartir tu vivencia tan enriquecedora con nosotros! TÚ eres el héroe.

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