Gracias a mi hija hoy no necesito tener todo bajo control

Por: M.C. (U.S.A.)

Era la hora de acostarnos, y estábamos con la rutina de irnos a la cama. Mi hija de 6 años estaba esperándome pacientemente, sentada en su cama, mientras yo estaba en el baño intentando no derrumbarme. Me sentía completamente agotada, preocupada por muchas cosas. A pesar de ello, había conseguido mantener un entorno feliz y agradable para mi hija durante toda la tarde, aunque realmente lo que me apetecía era llorar y llorar hasta dormirme.

Me lavé la cara con agua fría, me puse un sérum calmante, respiré profundamente, y fui a realizar la actuación de la hora de dormir. Leímos el cuento “Buenas noches Luna” y hablamos de las cosas por las que nos sentimos agradecidas. Luego pasamos a los últimos besos y abrazos. Mientras mi hija me abrazaba fuerte, se acercó a mi oído y susurró: “mamá, estás haciendo las cosas lo mejor que puedes”.

Me quedé helada, agarrada a ese abrazo más fuerte, y me empezaron a caer lágrimas por las mejillas. Mi preciosa hija, de 6 años, tan intuitiva, siempre sabiendo decir lo que necesito oír en cada momento. Nos abrazamos durante un rato más, la dejé arropada en su cama, y me fui a la mía.

Según me preparaba para acostarme, me duché e hice una meditación, caí en la cuenta que mi hija me había dicho lo que yo le digo a ella muchas veces. Y, cuando se lo digo a ella, lo hago porque creo firmemente que todos estamos haciendo las cosas lo mejor que podemos, con los recursos que tenemos y nuestras posibilidades en este momento. Entonces, ¿por qué se me hacía tan raro oírle a ella decírmelo?

Comprendí en ese momento que no creía que esa frase aplicase a mí, aunque suene increíble. Yo era muy dura conmigo misma, teniendo expectativas imposibles de cumplir y exigiéndome mucha responsabilidad en relación al bienestar de los demás, queriendo tener todo bajo control. Saqué mi cuaderno en ese momento, me puse a escribir la frase de mi hija y cómo aplicaba a todo lo que me estaba preocupando en ese momento.

Al escribir notaba cómo me iba relajando, y muchas lágrimas caían. Me sentí aliviada y más ligera. Decidí entonces que mantendría presente esta enseñanza, desde ahora en adelante. Además, me di cuenta de que estos momentos difíciles que estaba viviendo me habían llevado a conectar con mi hija de esta manera tan bonita, además de brindarme la lección de ser más empática y comprensiva conmigo misma. Me sentí muy agradecida.

Comentarios:

2 comentarios en “Gracias a mi hija hoy no necesito tener todo bajo control


Jessica
1 febrero 2021

Me ha encantado tu historia M.C. ! Qué sabia es tu hija y que gran lección nos da a todos. Muchas gracias por compartir tu experiencia con nosotros. TÚ eres el héroe !

Silvia
13 abril 2021

Menuda hija tan sabia tienes, eres una afortunada

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