Sanando un cáncer de mama de adentro hacia afuera

Por: Natalia (Argentina)

A fines de enero del 2018, tenía 47 años, me diagnosticaron cáncer de mama avanzado. Era un cáncer muy agresivo, mi pecho estaba todo tomado, me harían quimioterapia y mastectomía. Mi mamá de edad avanzada y delicada de salud, mis hijos chicos que me necesitaban tanto. En ese momento dos pensamientos tenía en la cabeza: ¿cómo les digo a mi mamá y a mis hijos sin que sufran? y ¿qué me vino a enseñar ésto?.

Mi deseo era descubrir la enseñanza, tomar la intensidad del dolor que sentía y transformarla en la fuerza para salir; que cuando mirara este momento pudiera decir con el corazón: “gracias que me pasó ésto”, pero en esa ocasión, me era muy difícil por lo que todos los días rezaba a Jesús y él me dio la fuerzas para saltar sin saber que había del otro lado.

Comencé el tratamiento pero las cosas se complicaron, la quimio dañó mi corazón, me produjo una afección cardíaca severa, esto le ocurre solo al 1% de las personas pero me tocó a mí y estuve muy grave internada en unidad coronaria mi cuerpo no aceptaba la medicación que podría mejorar mi corazón.

Sin embargo, cada momento duro vino seguido de un regalo, luego de mi primer quimio pude sentir la fuerza el amor cuando mi hermana me envolvió con sus brazos, yo temblaba sentía una corriente eléctrica en mi cuerpo y ella se pasó despierta toda la noche diciéndome una y otra vez: “acá estoy”.

Cuando el pelo cayó, yo estaba sola, en Buenos Aires (donde viajaba para mi tratamiento) y recibí un mensaje inesperado en mi celular que decía: “Buen día señora algo me impulsó a escribirle esto, Dios la ama mucho y dice que todo va a ir bien, en las manos de él, nada es imposible” o cuando una noche internada en unidad coronaria porque la quimioterapia me había dañado el corazón, ya completamente sin fuerzas dije varias veces hasta dormirme: “Jesús no me sueltes tu mano” a la mañana siguiente, una señora desconocida golpeó la puerta de la habitación y dijo: “Yo pedí para limpiar esta habitación, solo quería decirle que Jesús está a su lado y esto va a pasar, yo también tuve cáncer y me afectó el corazón y mírame ahora levantando baldes” o cuando llegó el 12 de junio del 2018 día que me operaban y fue un éxito aunque había altas probabilidades de que mi corazón no pudiera resistir y por eso los doctores se negaban a operarme.

El cáncer me llenó de agradecimiento, aprendí que uno es mucho más fuerte de lo que cree, que cada día es una oportunidad y un regalo, hay que saborear cada segundo, dejarse llevar “hasta donde esto me lleve” sin querer tener todo planeado, tener la confianza en nosotros que si en algún momento algo no nos agrada, nunca es tarde, tenemos dentro la fuerza para elegir otro camino.

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