Tu salud es TUYA. Toma control sobre ella.

Por: Florence C. (Spain)

Perdí la capacidad de utilizar mi brazo izquierdo progresivamente, entre 1989 y 2001. Al principio tenía temblores y pérdida de fuerza en ciertas posturas. Después empecé a perder músculo en mi espalda y a padecer migrañas. Tuve que dejar de trabajar, dejar de participar en actividades divertidas que la gente de mi edad hacía – todo esto me pasó entre los veintimuchos y los treinta años. Llegó un momento en que no podía ni vestirme por mí misma, ya que mi brazo era un peso muerto. No podía conducir, ni siquiera podía levantar un papel.

Fui a incontables médicos en los Países Bajos, donde yo vivía en aquel momento; también en Bélgica, donde pensaba que había médicos mejor cualificados y también en España. Fue un auténtico maratón. Nadie me podía ayudar, nadie sabía lo que tenía ni por qué sentía tanto dolor. Tomaba analgésicos en abundancia, casi en balde. Me hicieron la terapia neuro-reflejo, donde te colocan estratégicamente grapas quirúrgicas en nervios doloridos, para frenar la producción de la sustancia P. Esto ayudó con las migrañas. Tuve grapas a lo largo de toda mi espalda durante año y medio, lo que me dejó unas cicatrices maravillosas después. Los cirujanos tenían sugerencias peculiares (¡quitemos una costilla entera!) sin garantizarme resultados. Era una locura, totalmente irreal. Estaba en estado de shock todo el rato.

¿Por qué era tan difícil ayudarme? Me dijeron que era muy pesada por exigir una resonancia. Me insultaban los médicos. Pasaba casi todos mis días a oscuras a causa de las migrañas. No tenía futuro, y tener hijos era imposible sin el uso de uno de mis brazos y con tanto dolor. ¿Cómo iba a poder hacer vida? Pero, bueno, yo era muy pesada. Mi (ex) marido estaba harto. Mi familia estaba lejos, en otro país, y no entendían por qué los médicos no encontraban la causa de mis dolencias. Mi familia política estaba convencida de que era una mentirosa vaga, inventando todo. La soledad era como un agujero negro que me estaba destruyendo el alma.

A pesar de todo, lo superé, y me ha hecho taaaan fuerte. A veces, me siento indestructible. El proceso me ha enseñado a tener paciencia y resiliencia absoluta. Me ha enseñado a confiar únicamente en mí misma y a no ser dependiente. Me ha enseñado a elegir mejor a las personas que están en mi vida. Me ha enseñado que hay luz al final del túnel, pero que TÚ tienes que hacer algo al respecto. Un día decidí tomar las riendas del asunto. Un día, odié tanto mi dolor y mi vida que decidí que iba a recuperar mi brazo, mi cuerpo, mi salud, mi independencia, y mi vida. No había estado luchando, había estado aguantando y dejando a los demás decidir por mí. Entonces investigué cada una de las posibles enfermedades relacionadas con el hombro y la espalda, así como dónde estaban los mejores médicos y cirujanos. Lo aprendí todo. Hice un plan, y me aseguré cumplirlo. Una vez que cambié el chip en mi cabeza, fui imparable. Había retomado el control.

Conseguí el dinero que necesitaba y viajé a Nueva York. Encontré un cirujano fantástico que me arregló. Él escogió un terapeuta, también un profesional increíble. Después de año y medio realizando ejercicios todos los días, de entre 3 y 4 horas, había recuperado mi brazo sin casi ningún dolor. Y después de aquello, me convertí yo misma en una terapeuta de primera categoría, porque las personas con dolor no merecen menos. Me encanta ayudar a los demás. Necesitaba ayudar a los demás para canalizar mi ira. Necesitaba poner amor donde había habido tanta indiferencia. Y cuando los pacientes a veces me cuentan sus angustiosas historias , que me recuerdan a la mía, hago todo lo posible para convencerles de que necesitan tomar el control.

Tu salud es tuya. Toma control sobre ella.

Comentarios:

Un comentario en “Tu salud es TUYA. Toma control sobre ella.


Jessica
17 enero 2021

Que mensaje mas potente!! Me encanta. Muchas gracias por compartir tu experiencia con todos nosotros. TÚ eres el héroe.

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