Vivir sin miedo

Por: Liz Hayes

Quizás parezca contradictorio, pero ser el héroe de otra persona no tiene nada que ver con rescatarle. Porque, dejándoles caer, les estás permitiendo la posibilidad de ser el héroe de su propia historia. Aunque cuando llegamos a tocar fondo puede que se acentúen los sentimientos de no ser suficiente, es una de las maneras más directas de llegar a nuestro propio poder. A través de este proceso de empoderamiento personal, podremos darnos cuenta de que somos lo suficientemente fuertes para conectar con nuestra verdad, vivir nuestras vidas acorde a nuestros valores y realizar nuestros sueños. Para mí, éste es uno de los mayores regalos que le puedes ofrecer a otra persona.

Para que podamos entrar en contacto con nuestro propio poder, tenemos que entender primero que nuestras vidas están atadas a nuestro karma, lo cual nos mantiene en un estado de desempoderamiento. Esa creencia fundamental de “yo no soy suficiente” sostiene nuestro karma. Podría ser que experimentemos ese desempoderamiento en el trabajo, con nuestra salud o nuestra situación económica, o posiblemente en nuestras relaciones. El camino de nuestro karma nos obliga a adoptar una actitud proactiva hacia la curación de las áreas de nuestra vida o partes de nosotros mismos que necesitan nuestra atención (que normalmente ignoramos y evitamos) y afrontar esas creencias falsas de que “no somos suficiente.” La clave es deshacerse del miedo paralizante que nos limita a la hora de afrontar nuestros problemas.

Vivir sin miedo es lo que hemos venido a hacer en esta vida. Es el propósito de toda historia de héroe: transformarnos en personas valientes y sin miedos.

El regalo del héroe es dar el espacio que necesita el individuo para reconocer su verdad, que no es sólo que somos suficiente, sino que siempre lo hemos sido. Y cuando alguien ya ha recorrido este camino de encontrarse, pueden dar este regalo a los demás. Como esposa, madre, sanadora, consejera, escritora y podcaster, llevo practicando esto durante muchos años; y aunque sea fácil ver que alguien está afrontando su ajuste kármico, es difícil ser testigo de ello. Lo que lo convierte en un verdadero acto de amor es la confianza que da saber que es su propio camino por recorrer. Porque de eso se trata.

Convertirte en tu propio héroe es escribir la historia donde tú eres el héroe. No es sencillo en una sociedad que aún promociona la historia convencional de héroe, donde se necesita ser salvado por los demás. La realidad, sin embargo, es que no podemos ser rescatados como no podemos rescatar a otro, o corremos el riesgo de perpetuar y proyectar el desempoderamiento los unos a los otros. La única forma de crear un mundo nuevo es crear una nueva realidad en la que cada uno sea su propio héroe.

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